Césped artificial deportivo

Césped artificial deportivo

Desde los comienzos del pádel se han utilizado diferentes soluciones como pavimento de las pistas: resinas sintéticas, cemento u hormigón poroso o pulido, todas ellas con diferentes resultados. Desde que se popularizó la práctica de este deporte, el césped artificial fue admitido rápidamente como la solución más eficaz ya que se trata de una superficie fundamentalmente cómoda y confortable.

Pero además el césped artificial ha evolucionado en los últimos años asociado al desarrollo del propio deporte y a los elementos necesarios para su práctica, como palas, pelotas, calzado o los propios elementos que forman parte de la pista: cristales, estructura metálica o iluminación.

Entre otros, existen dos aspectos clave en el estudio de la biomecánica de las superficies de césped artificial para pádel: la salud y seguridad de los jugadores, así como la búsqueda del máximo rendimiento deportivo -y por tanto calidad del juego- que garantice el espectáculo. La mayor parte de los proyectos de I+D+i tienen como objetivo la mejora de estos dos aspectos buscando la excelencia de las superficies deportivas para pádel.

Es conveniente comprender que las superficies de césped artificial para pádel deben cumplir dos funciones diferentes, una función deportiva y una función técnica. La función deportiva abarca las propiedades del césped que contribuyen a disminuir el riesgo de lesiones y, al mismo tiempo, proporcionan unas óptimas prestaciones del jugador en términos de rendimiento deportivo y espectacularidad del juego. Es importante diferenciar entre dos aspectos, la interacción jugador-césped y la interacción pelota-césped.